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Rafael Pérez

Bienvenido a nuestro podcast, aquí podrás encontrar la exposición de las Escrituras por el Pastor Rafael Pérez en el púlpito de nuestra iglesia.

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En medio de los días difíciles que está viviendo nuestra nación, la iglesia cristiana ha sido insistentemente cuestionada por su pasividad en tomar parte. Nuestros conciudadanos, y también nuestros miembros, están a la espera de que las iglesias cristianas se manifesten: que salgan a las calles, que levanten pancartas; nuestro silencio es tenido en el mejor de los casos como indolencia, y en el peor como complicidad. Presentar la oración como un recurso para salir de la crisis ofende: quienes se sienten burlados por la autoridad asumen que no es más que una excusa, una muestra de debilidad, una manera religiosa de salir del paso y dejar las cosas como están. Sigan orando a su Dios, pero también vengan a protestar por su nación —nos dicen—, y puede ser que tengan algo de razón. En estos días pareciera que quien no tiene una foto en la Plaza de la Bandera con un cartón en la mano no es dominicano; que protestar frente a la Junta Central Electoral garantiza más la identidad que la cédula. Son días peligrosos para quienes creemos que Dios tiene en sus manos el control de los tiempos y que la oración, sin ser el único recurso, sigue siendo el más efciente. Hoy estaremos recordando a los creyentes la prioridad de la oración y presentando a Cristo como nuestra única esperanza. Estaremos hablando de nuestro Dios, de nuestra Patria y de nuestra Libertad.

Feb 2020

48 min 54 sec

La realidad de nuestros días es que mientras tenemos un constante sacrificio de alabanzas, cada vez el pueblo está menos presente en la preparación y presentación de las mismas: se ha profesionalizado la adoración, se adora —en cantidad— mucho más que antes, por mucho más medios, con muchos más utensilios y mucho mejor dispuestos, pero se delega más y más la responsabilidad en adoradores profesionales que se aseguran de que técnicamente todo esté donde debería de estar. La experiencia recuerda peligrosamente el estado de los sacrificios cuando entró Cristo a purificar el templo: eran constantes y muy abundantes, administrados por sacerdotes profesionales y facilitados por mercaderes que proveían al pueblo de todo lo necesario para los «correctos sacrificios», pero el conjunto, en vez de satisfacer al Señor le desagradaba profundamente, por lo que una de las cosas que hizo en su última visita a Jerusalén fue purificar el templo. Hoy veremos la paciencia del Señor, que aún sintiendo desagrado puede soportar por años aquello que le ofende, la manera en que el templo fue purificado y la reacción que tuvo el pueblo al respecto.

Mar 2019

1 hr

Un gran reto para cualquier iglesia local es mantener la separación entre quienes, son o no son ovejas. La membresía de una iglesia local no puede estar compuesta por todos sus asistentes, sino, por aquellos que providencialmente, esto es, por el poder del Señor, han sido añadidos a su pueblo. Esta membresía regenerada llega a tener una naturaleza evidentemente distinta a la del mundo, una que se puede comparar con la naturaleza dócil de las ovejas. Al nacer de nuevo ellos quieren ser cuidados, quieren ser guiados y alimentados por su pastor.

Feb 2019

8 min 3 sec

Muchas personas están buscando una iglesia unidad, lo que regularmente significa, una en la que todos sus miembros e parecen. Su búsqueda de unidad puede ser muy loable, pero ese no es el camino que muestra el Nuevo Testamento. Cuando Pablo le escribió a la iglesia, en Efesios 4:13, les invitó a buscar una unidad centrada en Cristo. Les dijo el apóstol: «hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del hijo de Dios». La unidad no está en que tengamos todos el mismo temperamento, la misma formación familiar o trasfondo étnico, sino, en parecernos todos un poco más a Cristo. 

Feb 2019

9 min

La meta en la vida del creyente no debería ser solamente su crecimiento particular, sino que debería ocuparte también de crecer junto a sus hermanos, sabiendo que somos un cuerpo, una familia, que militamos juntos en el ejército del Señor. Así mismo lo describió el Apóstol Pablo en Efesios 4:12, «hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo». La clavé está en la expresión «hasta que todos lleguemos», y no solamente algunos. Les comparto a continuación, en siete minutos, algunas ideas para comenzar a tener una intención más corporativa.

Feb 2019

8 min 57 sec

La correspondencia entre Pablo y Timoteo es muy emotiva, se trata de dos compañeros de ministerio de diferentes edades, pero con varios asuntos en común: ambos dedicaron su vida a fortalecer y cuidar las iglesias, les unía un tierno afecto (como el de un padre a un hijo amado) y ambos provenían de familias de creyentes, por lo menos de tercera generación. En estos versículos Pablo elogia la fe de Timoteo reconociendo que era tan real como la fe que había habitado primero en su abuela y luego en su madre, y mientras lo hace, se muestran los resultados de esa «fe no fingida». Veremos que una fe no fingida produce una memorable impresión en nuestras relaciones, que es ella una fuente deseable de gozo para otros creyentes y un legado activo que frecuentemente logra pasar de una generación a otra.

Jun 2018

1 hr 2 min

En los tiempos en que se escribió el Nuevo Testamento la esclavitud era aún una institución jurídica común, socialmente admitida y practicada aún entre los cristianos. Tener sirvientes en condición de esclavos —sin libertad— para trabajos agrícolas o domésticos era una forma de acceder a mano de obra y no necesariamente tenía las connotaciones de abuso extremo y generalizado que eventualmente llegó a tener esta práctica con la llegada del colonialismo. La carta a Filemón se ocupa de la relación entre un esclavo que había escapado (Onésimo), la persona que lo recibió y ganó para Cristo (Pablo) y su amo —un creyente de buen testimonio—, al que al parecer había defraudado (Filemón). Sorprendentemente, no hay en ella un llamado a la sublevación o una condena a la esclavitud como forma de trabajo, el apóstol toma un camino más alto para lograr que Filemón reciba y perdone a su esclavo creyente: apeló a la expresión del amor cristiano, al sacrificio común que tenemos que hacer todos los crey

Jun 2018

1 hr 9 min

Practicar la vida en comunidad ha sido un reto para todas las generaciones de cristianos. Cuando no son las divisiones las que hacen difícil la convivencia es el desorden, o algún otro de pecado. Los hombres deseamos conectarnos a un nivel más profundo, pero hay un gran abismo entre nuestra realidad y nuestras expectativas; no en vano abundan en el Nuevo Testamento los llamados a mantener la unidad y cultivar el amor, pues necesitamos ser frecuentemente estimulados en este sentido. Casi en cada epístola hay un llamado a practicar el amor, 1 Pedro es una de ellas. Aquí el Apóstol Pedro (1) describe el amor como algo prioritario, alcanzable y que debería ser ferviente; (2) muestra una buena razón para buscar que así sea y (3) presenta dos ejemplos prácticos de la expresión del amor: la hospitalidad y el servir a los demás con nuestros dones. Veremos desde este texto la prioridad del amor.

Jun 2018

1 hr 2 min

Al considerar la última interacción que tuvo María con su hijo ya en la cruz, varios detalles que saltan de la historia evidencian el carácter, la convicción y actitudes de esta madre. Son cualidades impresionantes, pero todas las mujeres a las que el Señor le ha concedido el precioso don de la maternidad podrían también cultivarlas, en especial si se trata de mujeres piadosas. Comúnmente se presenta esta historia desde la perspectiva del hijo, que desde el sufrimiento en la cruz se ocupa de su madre, hoy veremos la perspectiva de la madre, que desde la multitud ve sufrir a su hijo: una mujer que crió a su hijo según el propósito de Dios y el llamado particular para su vida, que permaneció su lado valientemente aún en el momento más difícil y que extendió su instinto maternal para aún bendecir también a otros. —«Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo» —Juan 19:26

May 2018

58 min 38 sec